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Words with… Joan M. Minguet Batllori
Masculinity is fragile Mabel Llevat Soy

 

Masculinidad rota = pantalones frágiles

Según O Connell, la forma más interesante de reafirmación de una masculinidad hegemónica en la cultura popular no son los filmes de Rambo de los 80 sino el culto al “emprendedor” en los negocios, o sea, está ligada al capitalismo y a su nuevo tipo de mentalidad racionalista, calculadora y regulada que heredamos desde la revolución industrial, el capitalismo temprano hasta el día de hoy.


Wifredo Prieto en su performance “Pantalones rotos” exhibido en el programa de “Composiciones” durante la última edición del Barcelona Gallery Weekend maneja dos ejes simbólicos, las sedes de la Unidad Montada de la Guardia Urbana de Barcelona, una no tan solapada broma que involucra guardia urbana y caballos como núcleo de poder policial – aparato de coerción del Estado moderno y el vaquero como símbolo de los principios prácticos del capitalismo impulsados a partir…

Words with… David G. Torres

 

Words with… Laura Llevadot

 

Cómo distinguir una obra de arte de una fotografía Rosa Olivares

 

Desde que Oliver Sacks nos explicó que había un hombre que confundió a su mujer con un sombrero, sabemos que cualquier cosa es posible. Con tantos años en el mundo del arte tenemos la experiencia de que hay muchas pinturas, esculturas, dibujos, fotografías y todo tipo de actos, objetos y pensamientos que se han confundido, se confunden y se confundirán con una obra de arte hasta el punto de que llegue el momento en que no sepamos definir claramente las diferencias y aceptemos que una obra de arte puede ser cualquier cosa y nadie pueda decir claramente qué es realmente una obra de arte. Me centraré en la fotografía, esa técnica maravillosa cuyo objetivo esencial fue democratizar el arte, hacer que cualquiera pudiera tener su propio retrato en su casa como si fuera un noble o un rico mecenas, y que, finalmente, ha conseguido que todo el mundo, incluso sin haber manejado nunca una máquina de fotografía, se considere un fotógrafo y, por extensión, un artista.

¡Huir de la obediencia! Joan M. Minguet Batllori

 

El poder. El poder y poco más. O poco menos. Los tiempos de la creación, los tiempos del arte se confunden con los de las instituciones que lo albergan, que lo protegen, que lo difunden; que lo rehabilitan para poder seguir poseyéndolo, mostrándolo como signo de poderío.

 

Ya lo decía Faulkner, “El pasado nunca muere”, y al pasado artístico es al que recurre la institución para iniciar el gran simulacro: aparentar su interés por la cultura para desposeerla de todo punto de controversia, de anomalía, del descrédito de la propia institución —de las instituciones— que las obras pudieran contener en el momento de su gestación.

 

A partir de aquí, ese poder se ejerce con estrategias que huyen de lo evidente. En el campo del arte el poder trabaja como un funámbulo, aunque el cable sobre el que pasea es lo suficientemente amplio como para que nunca caiga.

Indisposición general. Ensayo sobre la fatiga Martí Peran

 

Así como el capitalismo industrial producía mercancía con valor de cambio y el capitalismo postfordista se orientó hacia la producción de subjetividad, hoy la plusvalía se concentra en la autoproducción de identidad. Se ha impuesto la lógica del sujeto de la autoexplotación, ocupado en sí mismo a tiempo completo. La retórica de la emprendeduría y la publicidad ideologizada son inequívocas al respecto: Do it YourselfI am What I am. Esta nueva consigna productiva –hazte a ti mismo– provoca una generalizada hiperactividad nerviosa. A cada momento nos encontramos bajo la obligación de tomar infinitas pequeñas decisiones en todos los ámbitos (laboral, emocional, social…) que supuestamente nos consignan y nos dispensan visibilidad, pero que se han convertido ya en la nueva fuerza del trabajo: no clausuran nada y garantizan el beneficio generado por la acción constante de la in-quietud. El sujeto se ha confundido con el movimiento incesante de su propia alienación.

El museo: tesoro público / 2 Santiago Eraso

 

Paul B. Preciado, que junto a Valenti Roma fue recientemente despedida de manera injusta por los patronos del MACBA por ser coherentes con sus ideas y consecuente con su trabajo, decía hace poco en un artículo titulado El museo apagado que si queremos salvar el museo quizás tengamos que, paradójicamente, elegir su ruina pública frente a la rentabilidad privada. No la ruina como espectáculo -añadiría yo- sino como posibilidad de partir de cero, como restauración y reconstrucción, a la manera en la que ciertos anacronismos ucrónicos nos muestran aquello que hubiera podido ocurrir de otra manera. Y si no es posible, entonces, quizás -añade Preciado- haya llegado el momento de ocuparlo colectivamente, vaciarlo de deuda y hacer barricadas de sentido. Apagar las luces para que, sin posibilidad alguna de espectáculo, el museo pueda empezar a funcionar como un parlamento de otra sensibilidad; un museo que ponga en…

.edu AAVIB

 

Las nuevas formas de hacer y entender el arte, la intuición de un nuevo paradigma, las posiciones de disidencia ante el actual paisaje social, político y económico y la voluntad de transformación han conducido a los miembros del colectivo AAVIB (Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears), desde hace unos años, a un nuevo planteamiento asociativo con la voluntad de impulsar procesos de innovación social, educativos y participativos a través de la cultura. La función crítica de la AAVIB se desarrolla con el lenguaje artístico colectivo y de colaboración que despista y demuestra mayor eficacia contra las nuevas formas de dominación social. A través de los Laboratorios de AA: Tomic se generan procesos de aprendizaje y de intercambio de conocimiento con un carácter experimental, para promover la creatividad y la reflexión, son experiencias piloto que ejemplifican cómo la cultura y los procesos creativos pueden revertir en la sociedad más allá del producto artístico.

El Elefante Blanco y la Marabunta Rogelio López Cuenca

 

La víspera de la inauguración de la XXXV edición de la Feria Internacional de Turismo, Fitur, que anualmente se celebra en el Instituto Ferial de Madrid, Ifema, el Ayuntamiento de Málaga ofreció su ya tradicional recepción a las autoridades, tour operadores, agentes de viajes, directores de las oficinas españolas de turismo (OET) en los principales mercados del mundo y empresarios turísticos. Durante el evento, el alcalde declaró que Málaga “es el destino más dinámico de España, con una oferta cultural única y en continuo crecimiento”.

 

Las referencias al dinamismo, a la singularidad y al crecimiento continuo forman parte de la retórica básica de autocelebración del sistema capitalista desde sus orígenes; su extensión al mundo de la cultura es más reciente: pertenece a la panoplia conceptual de su variante neoliberal, y ha gozado de una enorme aceptación por parte de los gestores de lo público.

DEMOCRACIA Y ACCESO A LA CULTURA Santiago Eraso

 

La premisa básica de la cultura democrática se funda en la vieja idea ilustrada de proporcionar acceso universal, libre y gratuito o a precios asequibles (sobre todo para los más desfavorecidos) a los saberes y obras generadas a lo largo de la historia por creadores, pensadores, autores, intérpretes, investigadores, etc. Así se recoge en el artículo 27.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en el beneficio que generen”.

 

Las instituciones públicas clásicas que todos conocemos (escuelas, universidades, centros de investigación, museos, bibliotecas, archivos, teatros, conservatorios de música, centros culturales etc.) surgieron para facilitar ese objetivo: asegurar el pleno desarrollo de esa cultura democrática responsabilizándose de garantizar la producción, distribución,

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