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Usted está missing. “Usted está aquí”, de Daniel Cockburn - José Ramón Otero Roko

De vez en cuando uno tiene el placer de encontrar una película en DVD (que es ese formato casi tan bueno como verla en el cine pero con la ventaja de que se convierte en un objeto importante que puede prestarse y ofrecerse como algo que merece la atención de quien ignora su importancia) que se vuelve más y más extraordinaria a medida que uno la cartografía y la rememora. You are here (“Usted está aquí”, Daniel Cockburn, Canadá, 2010), editada en la colección Sci-Fi Cults del sello independiente granadino Cine Binario, es uno de esos títulos de descubrimiento para esa especie precarizada que son los gafapastas y para esa clase empoderada que son los perroflauta, en esta crisis mestiza que ha terminado por hacernos a todos proletarios y que no se nos olvide, amigo, no tanto hemos llegado hasta aquí para quedarnos como nos han traído hasta este lugar para dejarnos, mal que le pese a alguno/a darse por aludido/a.

 

Si antes de la crisis usted no sabe dónde estaba y le parecía que no llegaba a ningún sitio y ahora en la crisis está en algún lugar, y si es una plaza de ahí no se mueva, esta es su película. Porque, aunque ya nos queda lejos, podemos recordar los tiempos, ahora dorados, en que íbamos de un lado para otro dando cuenta de que hasta aquí habíamos llegado y, si las cosas se habían puesto así de mal, ahora sólo podían mejorar. Era la época en la que el Plan Bolonia planificaba que el horizonte de la filosofía era el coaching para empresas y que un “cool hunter” no era el votante medio del PPSOE proselitizando flema y diciendo que antes no era para tanto o que no ha pasado nada, sino un cazador de tendencias que auguraba, ojo, y esto lo he oído yo en la matinal de la cadena SER en un despacho veterinario, que el pañuelo palestino se iba a poner de moda. Cinco años después aún no sabemos qué más se va a poner de moda, aunque cualquier camarero sepa qué servir al cliente si en vez de pedir un gin-tonic pide un cóctel molotov, y, mire, si ponemos un poco de nuestra parte seguro que logramos que el futuro no nos sorprenda.

 

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Eran otros tiempos, decíamos. Cuando la gente tenía trabajo. La verdad es que los idealizamos. La mayoría tenía un trabajo precario, y había otro 15% que no tenía trabajo, pero como nos decían que no había crisis y todas las semanas de mayo había una boda, por lo civil, pensábamos que el futuro era que se nos subiera un cóctel a la cabeza y arrojar un pañuelo a la parejita, justo al revés que ahora.

 

“Usted está aquí” va de esos trabajos de la burbuja en que todo es paradoja y la productividad se mide por hacer cosas inútiles para la sociedad el máximo tiempo posible. De un lado del hilo telefónico una legión de supervisores que comprueban la localización de los empleados. Del otro lado la correspondiente legión de precarizados que deambulan por la ciudad recibiendo instrucciones. Y, en un cuarto, un libro que ha sido escrito con todo lo que la libre empresa puede asumir de los relatos de Cortazar y Borges, o sea, que se parece en las tapas. Es una historia en la que el mundo está lleno de señales que explican este funcionamiento tan perverso como enigmático del sistema. Y la gracia radica en que el sistema está desaparecido, y sólo nos queda adivinar dónde ha ido, siguiendo sus huellas.

 

 

ATENCIÓN, SPOILERS Left Hand Rotation

 

EL DESENLACE COMO DESECHO DEL SÉPTIMO ARTE
Dentro del marco de nuestras Acciones Urbanas Absurdas hemos abierto un capítulo llamado Acciones para la Liberación del tiempo libre, en nuestro afán por ayudarte a preservar tiempo libre no productivo. Nos planteamos: ¿Consumir decenas de horas viendo una serie si ya conocemos el final? Gracias al spoiler esta actividad pasiva ya no será necesaria.

 

 

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La Emoción Moral José Ramón Otero Roko

 

En el anterior texto que publicamos en Arts Coming “Ética de la Forma” insinuábamos la idea de “emoción moral” como propuesta para evolucionar el concepto de ‘háptica’ elaborado por el crítico de Arte y anarquista Herbert Read. Una emoción moral que se incorpore a la aprehensión más primaria de las creaciones. Porque a pesar de que el Arte ha sido abordado en el siglo XX, y en el XXI, desde todo tipo de categorizaciones técnicas, sensitivas, culturales, su intencionalidad política se ha diseminado en numerosas ocasiones sólo como vulgarización de las obras.  El juicio estético correspondía al crítico. El juicio ético, y su correlato en forma de discusión, a la opinión pública, no compradora y muchas veces no observadora del Arte, en un proceso acentuado desde la irrupción de la postmodernidad por la pregunta ¿quiénes somos nosotros para juzgar la moral del otro?

 

Words with… A bao a qu (Parte 2)

Words with… A bao a qu (Parte 1)

 

Ética de la Forma José Ramón Otero Roko

 

La emoción estética, repetida como un mantra en la organización social del Arte, se ha transformado en una forma de veto a los valores comunes. El concepto, que originalmente se debe al compositor Arnold Schönberg, en su libro “Escritos de una experiencia musical” (1978), y que hace tres décadas daba cuenta de aquello que iba, en la apreciación de las obras, más allá de lo contingente, lo tangible y relativo, hoy es coartada de una jerarquía cultural basada en intereses y arbitrariedades que surgen precisamente cuando las especies de la crítica y el compromiso en Occidente parecieron agotadas, y que restándose del antagonismo vía integración en el campo ideológico socialiberal, o vía pura evasión, merced a la droga dura del fin de la historia, se retiran a los espacios ya designados como institucionales, o sea correas de transmisión de esa emoción decorativa de los ricos y poderosos que se justifica a sí misma sin requerir ninguna…

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