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Transición - Inés R. Artola

 

Despertaba el año y yo del letargo cuando Pilar Bonet me propuso llevar la siguiente edición de GIFS de Arts Coming. Tardé en despertar unos días, el tema brotó en breve, los artistas fueron respondiendo con cuentagotas, las aventuras de por medio quedan para un anecdotario, y aquí estamos.

 

El modo de operación, una vez resuelto el tema, fue contactar con los artistas dando unas mínimas pautas, una máxima libertad, un tiempo récord de reacción y un bajo juramento de no desvelar qué otros artistas podrían participar. Eran las normas del juego. El riesgo que había que correr. El tema abierto invitaba a que giraran mi perspectiva. Y así lo hicieron. Así, nos retroalimentamos: les di el tema, ellos crearon, luego yo recibía, miraba, pensaba, leía, y ahora me siento a tejer el texto. Un trabajo conjunto con libertad de perspectivas que ha funcionado.

 

Aquí va lo que ha pasado por sus cabezas, por la mía, y ahora por la vuestra. Y los ojos, claro, de todos.

 

Al ser un GIF una imagen en movimiento perpetuo, se me ocurrió que el tema (o más bien la palabra clave) había de ser algo dinámico. Surgió, así: “transición”. Hay también un enlace subconsciente con la primera edición de GIF de Arts Coming, comisariada por Alexandra Laudo, donde se habla de “distancias”, pues: ¿qué es una transición sino el recorrido de una distancia a otra? El momento decisivo, de metamorfosis, de parada ante el dinamismo, o de delectación observándolo. De reflexión hacia el “de dónde” y “a dónde”.

 

El término me hacía gracia porque está sujeto a millones de interpretaciones: políticas, poéticas, filosóficas, sectoriales, personales, incluso físicas y un suculento etcétera. Traducido al polaco, las posibilidades se multiplicaban, adquirían otro matiz. Las transiciones son momentos de cambio, esenciales en la vida, ¿o acaso la vida misma esté conformada por una concatenación de transiciones, como estos GIF’s, si nos ponemos heráclitos sensu stricto? En cualquier caso, transición no le suena igual a una persona de un país u otro, de una generación u otra, de una profesión u otra. A un músico, a un químico, a un adolescente, a un abogado, a un español de 40 o a un polaco de la misma edad,…o a un niño, o a un abuelo. A una persona que ha viajado por diferentes países, a otra que no ha salido de su pueblo. A un artista, sea de donde sea…

 

Di solo una palabra. He aquí cuatro respuestas.

 

Koldobika Jauregui (Euskadi, 1959) creó este GIF ex profeso en enero de este año, rebuscando en los bolsillos de su cabeza la bala exacta con la que disparar. Un artista en activo desde los años 70, que ha vivido la convulsión y la violencia, que las denuncia con su arte, que no se cansa de buscar, que solo se cansa de injusticias y absurdos. Que sueña y nos hace partícipes de sus sueños. Un mago en su guarida de los bosques de Euskadi, donde siente, piensa, crea, ofrece.

 

Koldobika se considera ante todo escultor, aunque ha trabajado en varias disciplinas y formatos y aquí maneja la composición como un maestro cineasta. Pura imagen. Su transición cristalizó con el lenguaje de las manos. La parte más expresiva del cuerpo, más definitoria de los seres humanos, forjadora de obras, de victorias, de calamidades. La mano (otra más, por cierto: ya vimos manos de artistas en ediciones anteriores aquí mismo, como las de Estel o Xavi): lenguaje mudo, altamente expresivo. Manos que transforman su significado mediante gesto, que lo dicen todo. Transición continua, hipnotizadora, cargada de símbolos. Chocante. El símbolo de la izquierda pasa al de la paz, llega a la victoria, muta en el cristiano, se convierte en pistola…dispara. Y vuelta a empezar. Transición de conceptos concatenados, cercanos,  extremos. El artista disparando el gatillo, dando en la diana de nuestras conciencias. Él mismo nos dice: “Acción- reacción: nada es estable, simplemente está en transición”.

 

Del universalismo gestual de Koldobika, saltamos a la interpretación plenamente personal de Grzegorz Kozera (Varsovia, 1983). Pintor y collagista, siente él mismo encontrarse en una etapa así, de transición: el choque que en él produce, profundamente triste, entre la fina barrera que separa el mundo del arte del mercado del arte, trasladado a una imagen irónica, hiriente pero muy estética. Grzegorz pasa sus días entre su estudio (creando) y una galería (vendiendo). Comenta: “me di cuenta de que no existen muchas diferencias entre la venta productos básicos en supermercados y vender arte. Los folletos de las galerías y sobre todo las casas de subastas son muy parecidos a la publicidad de los centros comerciales”.

 

Estética pop, sarcasmo refinado, como el de sus camisas (pintadas, puestas, colgadas o pegadas). Un empedernido detallista que no se cansa de buscar el por qué, el color, el material, la esquinita perfectamente doblada. Lo incomprensible del mercantilismo de almas. El dedo en la llaga. La filosofía que emana de esa superficialidad con la que todos nos hemos familiarizado hasta el punto de anestesiarnos. Dejarnos llevar hasta preguntarnos: ¿dónde se encuentra el arte?, ¿qué hacer con él?, ¿qué precio ha de pagar el artista?, ¿qué precio pagan por él? Un perpetuo cambio, transición, hacia eso que lo atrapa, lo disuelve y lo vuelve a redescubrir ante los ojos de los demás, ante sus propios ojos. Con la finura de un relojero, atrapa, se disuelve, vuelve a aparecer, mientras nosotros cogemos un panfleto, una propaganda, qué más da de qué. Puede acabar en la basura o tal vez cambiar nuestras vidas. Y nosotros las de otros. Transiciones.

 

Los artistas-performers Justyna Łoś (Alemania, 1986) y Janek Lubicz Przyłuski (Polonia, 1979) se sentaron en su sofá un día cualquiera del año pasado, idénticamente ataviados, con la misma duda en sus cabezas. Su identidad aparece y desaparece constantemente, en un juego que seduce por el signo de interrogación que se balancea sobre ellos, que nos marea y atrapa, que apunta a transiciones de todo tipo, de todos los colores… a pesar del blanco y negro. La identidad camuflada y delatada, el desdoblamiento de la imagen en un dos que aparenta ser uno, la ambigüedad de los sexos en una indumentaria neutra. Las caras asomando, preguntando. Contradicción de sus cuerpos (¿abandonados, seguros, pasando de todo?). La mirada oculta, retrocediendo. Destapada, interpelando.

 

Transiciones estáticas e interrogativas de estos dos artistas que se preguntan, que nos preguntan. Se esconden y desvelan, dejándonos con una curiosidad perenne. Se funden con el gris, como nosotros mirando las pantallas de nuestros ordenadores. Lanzan la pregunta y nosotros nos cubrimos con la capa de significado y la respuesta que quiera venir a colarse dentro de nuestro propio sofá. Justyna dice: “¿Falta de decisión? Sí y no, sí, no. A la derecha, a la izquierda, a la derecha, a la izquierda”. Cabeceo en sus cabezas, movimiento en absoluto fortuito: descubrir, ocultar. Transición, de lo anónimo a lo particular, entre otras muchas más cosas.

 

Anna Okrasko (Polonia, 1981), artista que merodea entre Rotterdam, Berlín y Varsovia (en transición continua ella misma), se centra en los problemas del espacio urbano, sus relaciones políticas y con los ciudadanos. “Creo en la idea de que el antagonismo es la base para la democracia”, dice. Nos cede parte de su performance One minute of Silence realizada en Rotterdam en 2010. Pareciera que llevara la contra a todos los GIFs anteriores, con un rodaje que presenta la imagen más estática, ¿o es la más dinámica?

 

Transición del silencio, ese que no existe, ese que no se encuentra. Ese que ella deliberadamente busca en lo alto de la inmensa ciudad.  Se tapa los oídos, nos tapa los oídos. Para dejar de oír y empezar a escuchar. Para protestar. La imagen avanza, en la sutileza de los pliegues del viento, en los mínimos cambios en la estabilidad de sus pies. Avanza el silencio y nos preguntamos qué es de nosotros, por qué no lo escuchamos más a menudo. Ser conscientes del silencio es ser conscientes de la transición. Un gesto de parada, de protesta: “me di cuenta que tenía que encontrar un lugar, o encontrar un gesto que me permitiera deslindarme de lo comunitario, ya que empezaba a resultarme opresivo”.

 

Cuatro transiciones, cuatro momentos, cuatro imágenes. Cientos de pensamientos. Miles de sensibilidades. Bucles en nuestras retinas, en nuestras cabezas.

 

Inés R. Artola, 2015

 

 

 

Transición #1

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Transición – Koldobika Jauregui, 2015

 

 

 

Transición #2

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“Przejście” (“transición”), Grzegorz Kozera – 2015

 

 

 

Transición #3

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Rotate – Justyna Łoś / Janek Lubicz, 2014

 

 

 

Transición #4

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One minute of silence – Anna Okrasko, 2010

 

 

 

.edu AAVIB

 

Las nuevas formas de hacer y entender el arte, la intuición de un nuevo paradigma, las posiciones de disidencia ante el actual paisaje social, político y económico y la voluntad de transformación han conducido a los miembros del colectivo AAVIB (Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears), desde hace unos años, a un nuevo planteamiento asociativo con la voluntad de impulsar procesos de innovación social, educativos y participativos a través de la cultura. La función crítica de la AAVIB se desarrolla con el lenguaje artístico colectivo y de colaboración que despista y demuestra mayor eficacia contra las nuevas formas de dominación social. A través de los Laboratorios de AA: Tomic se generan procesos de aprendizaje y de intercambio de conocimiento con un carácter experimental, para promover la creatividad y la reflexión, son experiencias piloto que ejemplifican cómo la cultura y los procesos creativos pueden revertir en la sociedad más allá del producto artístico.

“Relaciones peligrosas”. La manipulación en la dinámica grupal #LoRelacional

 

Es de noche, has apagado la luz de la habitación y estás acostada en la cama, preparada para quedarte dormida de un momento a otro. Sin embargo hoy, no consigues conciliar el sueño tan fácilmente. Pareciera como si tu mente tuviera otros planes reservados para ti. Te has puesto a repasar tu día y has entrado en bucle pensando en cierto suceso que en su momento no advertiste del todo, o que habiendo llegado a captarlo, no conseguiste completamente entender. Vuelves sobre la escena una y otra vez, como los bebés que tiran insistentemente una pelota tratando de asimilar la distancia que se crea entre ellos y su objeto de deseo. Este es también el modus operandi de los GIF’s animados: repetir un instante para descubrir así una realidad que a pesar de estar ahí, nos pasó desapercibida, y que gracias a la reiteración y el ritmo, se nos antoja nueva, con un significado aún por explorar. Y al igual que los niños, encontramos cierto placer en ello.

32441 colores de más Estel Boada

 

Un día Daniel Moreno me habló del True Color Gif, un formato de imagen que se diferencia del GIF habitual por contener más de 32.441 colores, mientras que el segundo cuenta con un máximo de 256. True Color Gif no entra dentro los parámetros que construyen un Gif, aún así, se le sigue llamando GIF. Esta peculiaridad nos llevó a hablar de los límites de algunos términos, de cómo los forzamos a ser algo que no son y los nombramos de una forma que no se corresponde con su concreción. A partir de esa conversación pasamos a hablar del concepto de “trabajo colectivo”. Entendimos que en realidad “el trabajo colectivo” no equivale a la suma de varios miembros que trabajan por igual, sino que acaba convirtiéndose en un proceso puramente individual. Tras la época de estudios, el encuentro diario con compañeros y compañeras se disuelve y deja paso a la lucha individual para encontrar el tiempo que requiere lo colectivo.

BUG (El tartamudeo de la lógica) Pilar Bonet

 

El bug se define en estos términos: ‘Un error de software, comúnmente conocido como bug (bicho), es un error o fallo en un programa de computador o sistema de software que desencadena un resultado indeseado’. Intempestivo cataclismo viriliano! Un error en el programario que puede desencadenar complejas y contradictorias búsquedas en el espacio ware, con la misión de recomponer una falla minúscula en su identificación pero colosal en sus efectos imponderables.

 

El bug tiene su origen y leyenda, sus historias y también muchas fábulas acerca del tipo de invertebrado que ocasionó el primer gran error en el interior de una computadora. Puede ser una palabra de autoridad en boca de un experto programador, una broma entre novatos, un acceso denegado al usuario o un forzado aterrizaje de emergencia en un vuelo intercontinental.

Breve atlas de lugares imposibles Bárbara Sánchez Barroso

 

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Breve atlas de lugares imposibles – Bárbara Sánchez Barroso, 2015

 

“Hagamos visible lo invisible” Ana G. Alarcón

 

Trabajar el lema desde la apropiación crítica desde el campo de las artes visuales se convierte en una maraña de situaciones, contextos y pretextos que surgen a raíz de una primera propuesta. Un comisariado de GIF’s donde el hilo conductor sea el texto, la palabra, pero no la palabra como tal, sino el eslogan. Una frase, e incluso un solo término que define una ideología, una postura o una intención, que es el alma de una campaña, la esencia de una serie de valores añadidos (reales o no) de un grupo de poder. Efectivamente, con esto me estoy refiriendo a la publicidad, pero también a las estrategias lanzadas por el Estado, que se sirve de este tipo de herramientas y mecanismos para construir su realidad paralela, plagada de falsos deseos y esperanzas, cada día menos creíbles por la sociedad de nuestros días.

 

Desde el eslogan publicitario, o desde la consigna propagandística, nos lanzan diariamente frases o…

Sistema, código, error Irina Mutt

 

Mandar un GIF con una masturbación fetal, andrógina, obscena, 4D y sin rostro, para celebrar un nacimiento. Declarar tu amor diciendo que si el coño es tuyo tú pones las reglas. Buscar un lugar común y de eterno retorno friki a partir de la evolución de lo mineral a lo orgánico, hasta las genealogías y mitologías del streaming que pasan por el soldado de wikileaks y su transformación a biomujer. Flashear la retina con las consignas feministas y pandilleras de animaciones hechas por adolescentes que editan fanzines. Estas son las propuestas que Rafa Marcos, Gaby Cepeda, Minipimer TV y The Skinny Artist decidieron aportar cuando les invité a participar en este ciclo de GIFS animados.

Comisariar pequeños Gifs supone un ejercicio a medio camino entre la procrastinación y el análisis. También implica sumergirse en la web, rastrear sus múltiples plataformas; TUMBLRS, blogs, Youtube y los miles de…

Cul-de-sac Sonia Fernández Pan

 

Cul-de-sac es una expresión en francés que, aunque se refiere a una situación física concreta desde su significado literal, extiende su sentido gracias a la promiscuidad del lenguaje a aquellas situaciones imposibles –o casi- de resolver, a aquellas cuestiones que producen una contienda que se convierte en una circunstancia absurda en la que alguien termina peleando solo porque lucha contra algo que no se deja combatir fácilmente. Cul-de-sac, traducido en castellano como “callejón sin salida”, supone un punto muerto, una tesitura en la que se ha entrado pero de la que no se puede salir triunfalmente. Normalmente, uno se encuentra en un callejón sin salida sin saber exactamente cómo se ha llegado ahí, participando de una situación en la que no se ha entrado voluntariamente. Por contrapartida, al proponer la idea de “cul-de-sac” para un ciclo de gifs, el ejercicio funciona de manera inversa: se construye intencionalmente un callejón sin salida, se plantea un…

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