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Lo prometido es deuda (Manifiesto) - Raquel Friera

MANIFIESTO ANTI-CULPA ECONÓMICA

 

Lo prometido es deuda

 

La situación económica que estamos viviendo en España nos está llevando, individual y socialmente, a extremos insostenibles. A causa de la deuda pública, sufrimos unos recortes salvajes que atacan la supervivencia y la dignidad de las personas. Asimismo, la precariedad salarial y la altísima tasa de desempleo nos impiden, a gran parte de los ciudadanos, hacer frente a nuestras deudas privadas (hipotecas, créditos empresariales, etc.). Comprender el origen de esa deuda pública y de nuestras deudas privadas es, por tanto, fundamental para entender la situación económica actual. La deuda está en la base de nuestra economía, de nuestras vidas.

 

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-En el caso de las deudas privadas, el problema más extendido actualmente es el pago de la hipoteca, que nos puede servir aquí como ejemplo paradigmático. La imposibilidad de hacer frente a las hipotecas está provocando verdaderas tragedias, mucha angustia y un fuerte sentimiento de culpa a muchos de nosotros y en nuestro entorno, llegando en algunos casos al extremo del suicidio. La hipoteca es, efectivamente, la deuda privada más importante y que más estragos está causando entre la población. Ahora bien, los que no podemos pagar la hipoteca de nuestras viviendas ¿debemos sentirnos culpables por ello? ¿Tenemos que aceptar sin más la responsabilidad de nuestra situación?

 

Primero de  todo, es importante señalar que las hipotecas se generaron mayormente por la compra de una primera vivienda y que estas compras fueron el resultado de políticas financieras muy concretas, impulsadas por el Gobierno y entidades financieras. Estas políticas financieras presentaban efectivamente la compra de una vivienda como la mejor y casi única opción posible ante el mercado inmobiliario, en un momento en que los alquileres estaban por las nubes y los lobbies financieros presionaban para que las hipotecas se concedieran en buenas condiciones. Más concretamente, esas políticas consistieron en reducir los requisitos de concesión del crédito, otorgándoselo a familias con ingresos bajos y con mucho riesgo de impago que acababan, así, sobreendeudándose; se extendió asimismo el plazo de las hipotecas a 30 y 40 años para permitir que la cuota mensual se redujera, resultando así más accesibles; se introdujo la desgravación fiscal de la compra, se aprobó la ley de arrendamientos urbanos que defiende los intereses del propietario y se dejó al inquilino en una situación de mayor inestabilidad y vulnerabilidad, todo esto añadido a la inexistencia de un parque público de alquiler regulado por el Estado (que el Gobierno actual del PP sigue negándose a crear[1]).

 

Así pues, no puede entenderse el boom inmobiliario en España con todas sus nefastas consecuencias sociales y ecológicas, no pueden entenderse las dificultades actuales de la mayoría de los ciudadanos para pagar la hipoteca, ni tampoco puede entenderse la tragedia social que vivimos cada día con los desahucios sin tener en cuenta esas políticas de crédito impulsadas por el Gobierno y los lobbies financieros para aumentar la construcción y compra de viviendas, la concesión de hipotecas y sus propios beneficios. Por todo ello, la culpa que algunos endeudados sentimos por no poder pagar nuestra hipoteca debe entenderse en ese contexto económico ultra-liberal, abandonado a los intereses privados de los más poderosos. Respecto a la deuda privada, y paradigmáticamente la hipoteca que sufrimos muchos, la voluntad individual no puede entenderse sin la fuerza del sistema económico y las inercias orquestadas por grupos de presión financieros que determinan las políticas de los Gobiernos. Como afirma Nicholas Mirzoeff: “Si los arruinados somos miles, el sinvergüenza es el sistema”[2].

 

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-En el caso de la deuda pública española: Existe un factor muy importante para comprender por qué nos encontramos con una deuda pública que asciende al 90% del PIB y que está provocando tantos recortes: la desregulación de los mercados financieros. Esta desregulación eliminó los instrumentos que tenían los Estados para protegerse de la especulación de los bancos. Por ejemplo, con la aprobación del artículo 104 del Tratado de Maastricht en 1992, los Bancos Centrales de los países dejaron de financiar a los respectivos Estados. Fueron entonces los bancos privados los que pasaron a asumir esta función. Se permitió así que entidades bancarias privadas cobraran, por los bonos que compraban a los Estados, intereses mucho más altos que los que cobraban antes los Bancos Centrales. En este sentido los expertos afirman que, si el BCE hubiera prestado dinero directamente a los Estados al mismo tipo de interés que el que ofrecían a entidades bancarias privadas, ahora tendríamos una deuda del 14% del PIB en lugar del 90% actual[3].

Así pues, los recortes que estamos sufriendo se llevan a cabo para pagar los intereses de la deuda contraída por el Estado español con los grandes bancos privados. La situación actual, con una sanidad y educación recortadas, con gran precariedad salarial y una altísima tasa de paro: ¿es entonces culpa del ciudadano de a pie? ¿Hemos vivido —como nos repiten machaconamente— por encima de nuestras posibilidades? ¿Hemos trabajado demasiado poco para la educación y la sanidad pública que reclamamos? Una lectura crítica de los datos nos lleva a responder negativamente a estas preguntas: lo que se ha producido es una sumisión de lo público a entidades financieras privadas con afán de lucro y, por tanto, un endeudamiento excesivo del Estado. Y el panorama no deja mucho lugar a la esperanza. En el 2013, el gobierno quiere recortar 39.000 millones de euros y tiene programado gastarse 38.589 millones de euros (es decir, un 98,94%) para pagar precisamente los intereses de la deuda pública[4].

 

Nuestros gobernantes, en vez de atajar la situación plantando cara a la dictadura financiera, siguen los programas que dictan los especuladores y desmantelan el Estado del Bienestar, despojándonos de los derechos sociales y laborales adquiridos progresivamente durante años y años de luchas. Asimismo, con la complicidad de los medios de comunicación, el gobierno español y la Troika europea nos hacen efectivamente responsables de esta situación, afirmando que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que hemos consumido demasiado y trabajado poco. Desde Alemania se nos tilda de “vagos” junto a otros países del sur de Europa[5], y se nos acusa de jubilarnos pronto y de tener muchas vacaciones[6]. Este es el juicio que difunden masivamente y que muchos de nosotros hemos acabado interiorizando. Se extiende así ese sentimiento de “culpa económica” que muchos de nosotros hemos asumido y que tiene múltiples consecuencias, individuales y sociales.

 

No podemos seguir aceptando la culpabilidad que nos ha sido impuesta y que parece retirarnos incluso el derecho a protestar y a sublevarnos contra los recortes y las políticas de austeridad aplicada por los Gobiernos (“No me sublevo porque lo que me pasa es culpa mía”, nos decimos inconscientemente). Hay que afirmar claramente que NO hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, como nos repiten una y otra vez, sino que “el 1% ha vivido por encima de las posibilidades del 99%”[7]. Así pues, debemos librarnos de esa culpa y dejar de sentirnos parásitos, holgazanes y asistidos.

 

***

 

Por todo ello, esta “peregrinación” propone atacar directamente la culpa económica inculcada a los ciudadanos, a través de las deudas privadas y la deuda pública, por el establishment político y los medios de comunicación.

 

Lo prometido es deuda es, así pues, una acción común para mostrar nuestro profundo rechazo ante la situación actual y ante la culpa económica que se nos ha impuesto individual y socialmente.

 

(Ver detalles en el apartado “Peregrinación”)

 

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[1] Véase: http://www.rtve.es/noticias/20120918/congreso-rechaza-crear-parque-publico-alquiler-viviendas-del-banco-malo/563931.shtml

[2] Véase: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20130327/54370755125/si-los-arruinados-somos-miles-el-sinverguenza-es-el-sistema.html

[3] “Si el Banco Central Europeo (BCE), y antes el Banco de España, hubieran prestado desde 1989 al Estado español dinero a los mismos intereses a los que el BCE lo ha prestado a la banca privada, la deuda pública española sería hoy un 14% del PIB, en lugar del 90%. El Banco Central Europeo no es un Banco Central sino un enorme lobby de los intereses financieros. De ahí que preste dinero a un 1% a la banca privada y que sea ésta la que, con este dinero, compre bonos del Estado español a unos intereses del 6% y del 7%. Un negocio redondo y que la población paga a base de recortes y recortes del gasto público, incluyendo el social. Ésta es la razón de que haya tantos recortes.”. La causa real de los recortes, Vicenç Navarro, en Publico.es, 28/2/13.

[4] La causa real de los recortes, Vicenç Navarro, en Publico.es, 28/2/13.

[5] Merkel blast “lazy”Greece and Portugal, en EU Times, 20/5/2011.

[6] Merkel asegura que los españoles no se deben jubilar antes que los alemanes, Cinco días, 17/3/2013; Merkel considera que los trabajadores españoles tienen demasiadas vacaciones, Faro de Vigo,19/5/2011;Merkel vuelve a cargar contra los derechos de los europeos del sur, Publico.es, 19/05/2011.

[7] Frase extraída del manifiesto “No devem, no paguem, de nosaltres depèn!” de la “Semana de lucha contra la deuda” 2012 organizada por Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD).

 

Lo prometido es deuda (Peregrinación)
Raquel Friera

Lo prometido es deuda propone realizar una peregrinación a pie, desde la Bolsa de Barcelona hasta el Monasterio de Montserrat, a todas las personas que quieran protestar contra la “culpa” que nos han inculcado desde el Gobierno y los medios de comunicación por la situación económica actual.

Como explicamos con más detalle en el…

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